Un trabajador puede demandar a su empleador por diversos motivos, entre los que se encuentran:
Por reconocimiento de un verdadero contrato de trabajo, es decir, cuando se cumplen con los elementos de prestación personal y efectiva del servicio, salario y subordinación por parte del empleador.
Por incumplimiento en el pago de las prestaciones sociales.
Por falta de pago del respetivo salario.
Por acoso laboral.
Por despido injustificado.
Por despido cuando existe estabilidad laboral reforzada en sus distintos casos.
